Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

En un momento de tanta incertidumbre en torno a la seguridad ciudadana, no puede ser más auspicioso el respaldo que ha tenido en diferentes sectores la designación de Manuel Castro Castillo como jefe de la Policía. Sea por su trayectoria en el cuerpo, sus cualidades personales o las razones que fueren, lo cierto es que, más que escepticismo, el nombramiento de Castillo en sustitución de José Polanco ha sido acogido con optimismo. Al margen de cualquier otra lectura, ese apoyo sintetiza la esperanza de que fortalecerá la seguridad y el orden en la población.

Los desafíos que ha heredado constituyen una importante prueba para su gestión. Si Castro Castillo consigue no sólo bajar la alarmante ola de criminalidad y delincuencia, sino reducir al mínimo la impunidad, habrá correspondido con ese voto de confianza con que ha sido recibida su designación como jefe de una entidad que se ha tornado tan compleja. Aunque su labor sería más fructífera si por lo menos los sectores sensatos colaboran con Castro Castillo para que pueda satisfacer sus esperanzas.

El Nacional

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