Con todos los incidentes que se han denunciado lo mejor que hizo la directora del Instituto de Protección al Consumidor (ProConsumidor), Altagracia Paulino, fue regular el comercio de los químicos que se utilizan para elaborar el Acido del Diablo. Las estadísticas señalan que en los últimos 18 años unas 3,800 personas han sido atendidas en la unidad de quemados del hospital Luís Eduardo Aybar a causa de lesiones provocadas por el siniestro producto. Pero es obvio que se necesita todavía una intervención más rigurosa para garantizar el control de sustancias que dejan lesiones profundas y permanentes en la piel. Los componentes del Acido del Diablo, utilizado por desaprensivos para agresiones y fechorías, podrán utilizarse sólo para procesos industriales, empresas de servicios y por técnicos para labores profesionales. Pero bajo un sistema tan frágil es claro que Pro-Consumidor tendrá que velar para que la regulación sea acatada por el comercio. Las sustancias con que se elaboran el siniestro producto son utilizadas para destapar tuberías.

