Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Luis Abinader se ha propuesto desmarcarse en los líos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). No quiere que lo vean como ente de conflicto, sino como un dirigente mesurado, que se preocupa por las necesidades de la gente. Con otro discurso y otra práctica ha sabido administrar sus aspiraciones.

Es obvio que está más cerca del sector que lidera Hipólito Mejía, pero ha optado por la equidistancia y  evitar confrontación con el grupo que encabeza el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado.

Se nota que en medio de la lucha por el control de la organización ha preferido apuntalar su imagen a través de proyectos, como el programa “Familia feliz”, por medio del el sábado en la comunidad de Gonzalo, Monte Plata, las primeras 42 viviendas reconstruidas a familias pobres.

Las viviendas, con las que Abinader dijo que procura soluciones puntuales en diferentes comunidades, fueron construidas con aportes de su familia y de colaboradores de su proyecto político, en coordinación con el Cabildo.

 La buena valoración que ha tenido en las encuestas constituye, sin duda alguna, un valioso estímulo.

El Nacional

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