La gestión de Celso Marranzini en la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) se torna cada vez más incómoda. A las precarias condiciones financieras, causantes de los apagones que tanto fastidian a la población, se agrega la caída en los pagos de entidades públicas. El solo hecho de exponer que se redujera a la mitad el pago de oficinas a las que no se puede cortar el servicio denota preocupación. Aunque también una manera de curarse en salud. El Palacio Nacional, los ministerios de Salud Pública y Educación, así como alguna otra entidad tienen atrasos por 770 millones de pesos en el consumo de energía. Y si es verdad que ya agotaron el presupuesto para este año, entonces la situación pinta color de hormiga. Aunque no hablara del asunto se sabe que otras entidades han incrementado, en lugar de reducir, el consumo de electricidad. Con apagones que han generado protestas en diferentes comunidades y los atrasos en oficinas públicas, sería una ironía que Celso reclame a los consumidores cumplir con el pago del servicio.
