Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El presidente de Haití, Michel Martelly, tendrá que todo su derecho a contemplar la creación de un Ejército para salvaguardar la soberanía de su país. Pero en las condiciones tan calamitosas en que está la nación es insensato pensar en gastos que no contribuirán a satisfacer las necesidades de la población. ¿Un Ejército para qué?  Los argumentos para oponerse a la fuerza militar que contempla Martelly son contundentes. Un senador del partido de Martelly advirtió, con bastante fundamento, que el Gobierno no puede costear por sí mismo un Ejército, amén de considerar un absurdo pedir financiamiento internacional para ese propósito. Haití tiene todavía demasiado problemas con las miles y miles de personas que quedaron a la intemperie a raíz del huracán que en enero de 2010 devastó a la nación como para pensar en gastos innecesarios. El Ejército, que sería para patrullar las fronteras, mantener el orden en tiempo de crisis y dar oportunidades a los jóvenes, tendría un costo de 95 millones de dólares. Una barbaridad para ese país.

El Nacional

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