Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Después del incidente con el avión que transportaba de Moscú a Bolivia al presidente Evo Morales, la gran incógnita es cómo se las arreglará el fugitivo exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Edward Snowden, para acogerse al asilo humanitario que le ofreció Venezuela. Si por sospecha de que en el avión que transportaba a Morales, Francia, Italia, España y Portugal le negaron el espacio aéreo, cediendo a presiones de Washington, en verdad que no se ve clara la suerte del delator del espionaje masivo patrocinado por la Administración de Barack Obama.

Con la renuencia de Europa a permitir el uso de su espacio aéreo, no se sabe cómo lograría salir de Rusia, donde ni siquiera el presidente Vladimir Putin se ha atrevido a ofrecerle asilo. No es que no haya opciones, pero son tan arriesgadas que a Snowden le costaría exponerse. Por ahora todo indica que tendrá que permanecer en Moscú, aunque sea como huésped de la embajada de Venezuela, al estilo Julian Assange en la sede diplomática de Ecuador en Londres.

El Nacional

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