La Ley general de sociedades comerciales y empresas individuales de responsabilidad limitada se ha convertido en manzana de discordia por la confrontación que ha desatado entre el sector privado y el Gobierno. El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Lisandro Macarrulla, ha objetado lo que define extraña oposición del director del Consejo Nacional de Competitividad, Andrés Vanderhorst, a que se modifique la pieza. Y lo cierto es que la oposición es contradictoria si se toma en cuenta que el proyecto para modificar la pieza fue sometido por el Poder Ejecutivo. Bajo el alegato de que no se ha consultado al sector oficial, Vanserhorst rechazó el consenso para reformar la Ley que ha alegado el presidente del Conep. Sin duda que algo raro se cuece en torno a la Ley de sociedades comerciales. De no ser así cuesta aceptar que el director de un organismo como el Consejo Nacional de Competitividad pueda objetar una iniciativa del Ejecutivo. La indecisión del Congreso para ventilar la pieza aumenta las conjeturas .

