La canciller estadounidense no llegó con las manos vacías a la IV Reunión Ministerial de la Iniciativa Caminos a la prosperidad de las Américas. Ni su presencia, además de protocolar en un evento que no ha despertado mayores expectativas, tampoco se limitó a regañar al Gobierno sobre el problema con los inmigrantes haitianos. De no ser por los 5 millones de dólares que Estados Unidos donó para las micro y medianas empresas su presencia , a pesar de su dimensión internacional, hubiera dejado un sabor más amargo que dulce. Y es que las cumbres y conferencias se han convertido en un ejercicio de retórica y de quejas, en las que todos los postulados quedan en el aire. Las conclusiones engavetadas conforman un elevado montículo que, en buen dominicano, no lo salta un chivo. Para las micro y pequeñas empresas el encuentro ha tenido el impacto de un balón de oxígeno por el donativo que además evidencia la importancia de ese sector en la producción y generación de empleo. Fue lo más relevante de la presencia de Hillary.
