Todos los jefes de la Policía han planteado, como si se tratara de un estribillo, más cercanía del cuerpo con la comunidad. Pero, al abordar la irrupción de la delincuencia y la criminalidad, el actual titular Manuel Castro Castillo lo ha hecho con un criterio bien fundamentado.
Detrás de cada delincuente sostuvo- regularmente hay una familia que se ha deteriorado.
El señalamiento plantea un punto de vista más amplio, con todo y que los conflictos familiares suelen ser secuelas de crisis económicas, culturales sentimentales. Pero por lo menos se trata de un elemento entre las alternativas para lidiar con la delincuencia, cuya principal respuesta ha sido enfocada en el aspecto represivo. Su criterio se torna más luminoso al reconocer que el Plan de Seguridad Ciudadana se inició con debilidad, debido a que se basaba únicamente en el patrullaje.
El enfoque de Castro Castillo resulta más que alentador, toda vez que ahonda en la prevención de las causas y no se limita únicamente a enfrentar los efectos, tradicionalmente con palos a ciegas.
