Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La creación de  la  Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, que sustituye  otra que  tuvo en el pasado más penas que gloria, ha creado gran expectativa en  una población  que todavía aspira a que desde el gobierno se apliquen  medidas preventivas y desde  el Ministerio Publico y la Justicia se persiga y castigue la prevaricación. A pesar de que  esa dependencia, que  al igual que la anterior, será dirigida por el doctor Marino Vinicio Castillo, ha sido bien  acogida,  algunos sectores estiman que el decreto que la instituye  le adjudica  algunas prerrogativas que  resultan inconstitucionales, como la de interrogar a funcionarios públicos sospechosos de cometer prevaricación, diligencia que corresponde al Ministerio Publico, así como  autoridad para  imponer sanciones, lo que sería  potestad de un juez. Valdría la pena que  abogados constitucionalistas estudien el contenido del decreto que crea esa  dirección para determinar si en verdad viola preceptos constitucionales, aunque de antemano se  puede  aplaudir la intención del Gobierno de perseguir  a los manos sueltas que siempre abundan en la administración pública. Ojalá también  alguna vez la Cámara de Cuentas  cumpla con su rol de fiscalizar las cuentas nacionales.

El Nacional

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