Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Si por un problema de un parqueo una persona tiene que matar a otra, por demás un vecino, evidencia una alarmante crispación social. Y más con la saña con que Ramón Emilio González Alvarez mató a balazos al empresario Guillermo Moncada Aybar. Aparte de que la tragedia ocurrió en un sector de clase media alta, como Piantini, donde se supone que son más elevados los niveles educativos y priman valores como el respeto. Si bien los vecinos temían una tragedia por los conflictos en el residencial, jamás pensaron que la víctima podía ser Moncada Aybar, a quien definieron como un hombre decente y cortés. El suceso, que ha consternado a la población, puede ser una expresión de la prepotencia o la violencia acumuladas en muchas personas. De un tiempo a esta parte la nación ha sido sacudida por crímenes horrendos, que han tenido en niños, ancianos y personas indefensas entre sus principales víctimas. La desgracia ocurrida el miércoles en la tarde en el Residencial Xiomara es uno de esos casos que invitan a reflexionar. Sin engaño.

El Nacional

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