O está mejor asesorado o simplemente se deja asesorar, pero es notorio que el senador Félix Bautista ha pasado de la defensiva a la ofensiva, en beneficio suyo, frente a la avalancha de acusaciones en su contra.
Desde que volvieron a airearse las donaciones que habría hecho a los equipos de campaña del expresidente Alejandro Toledo, en Perú, y Michel Martelly, en Haití, solicitó al Congreso designar una comisión bicameral para investigar sus bienes.
Como la junta está integrada por gente de la oposición cabe suponer que no se ha encontrado nada comprometedor, ni siquiera indicios, para abrir un juicio contra el antiguo director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe).
Y en la querella presentada por la Procuraduría General de la República, basada en auditorías de la Cámara de Cuentas, ha sido la presidenta del organismo, Licelot Marte de Barrios, quien le ha sacado las castañas del fuego. Pese a todo lo que se ha dicho nada se le ha probado ni parece que se le probará, pues también es evidente que algunos de sus atacantes han bajado la guardia.
