El ministro de Educación, Melanio Paredes, ha formalizado un acuerdo con tres entidades de las Naciones Unidas para supervisar y mejorar la calidad del desayuno escolar. El convenio con los programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Mundial de Alimentos y el Fondo para la Infancia (Unicef) puede ser la mejor respuesta frente a las intoxicaciones, la incertidumbre y el permanente conflicto con el desayuno. La capacidad y prestigio de los organismos de la ONU garantizan mejorar la logística, los protocolos de alertas y un necesario sistema de vigilancia nutriocional. Si bien contempla una erogación de 18 millones de pesos se espera que por falta de recursos ni ningún otro inconveniente se interrumpa un programa que luce tan saludable. Puede parecer costoso, pero la salud de los estudiantes no tiene precio. Para Paredes, el programa también lo libera del lastre en que se ha convertido el desayuno tanto por las denuncias sobre la baja calidad nutricional de los componentes como por las intoxicaciones con la leche.

