Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

 Las violentas protestas que se escenifican frente a legaciones  diplomáticas de Estados Unidos  en cerca de 30 países de mayoría religiosa islámica, desde Indonesia hasta Egipto, han colocado en difícil situación el  proyecto de reelección del presidente Barack Obama, porque  ese oleaje no  tiene  forma de ser sofocado en lo inmediato, lo que obliga a la Casa Blanca y el Pentágono a poner sobre la mesa opciones militares para proteger al personal de sus embajadas y consulados.

La muerte del embajador y otros tres ciudadanos  estadounidense en Libia ha significado un golpe  para los propósitos reeleccionistas del mandatario, cuyos efectos  no fueron mayores por la pifia que cometió su contender republicano al abordar tan delicado tema con tinte  abiertamente electorero. La ola de violencia desatada por la divulgación de una película que ridiculiza  al profeta Mahoma, había cobrado ayer cinco muertos, decenas de heridos y violentos disturbios  en Medio Oriente, África y Asia, incluido  India, Palestina y Yemen. La película, rodada en Estados Unidos, ha sido interpretada como una declaración de guerra en el mundo musulmán. La verdad es que el presidente Obama tiene ante sí un grave problema que se desató por una película  realizada  se dice que por un ciudadano judío.

 

 

El Nacional

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