Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La decisión de las autoridades de Puerto Rico de prohibir a sus ciudadanos viajar a República Dominicana para evitar que se contagien con el cólera no es más que un golpe bajo. El único caso de un haitiano con la enfermedad detectado en el país no es como para que el Departamento de Salud de la isla adoptara una actitud injusta y dañina. De seguro que la subsecretaria Concepción Quiñones de Longo no hizo la misma recomendación a sus ciudadanos para que no viajen a Miami, en donde también se detectó un caso de cólera. Los boricuas pueden tomar todas las medidas sanitarias que consideren para prevenir la epidemia, pero sin perjudicar a un vecino como República Dominicana que saben que está libre del brote. No porque lo digan las autoridades dominicanas, sino por así lo ha certificado  la Organización Panamericana de la Salud. La decisión de Puerto Rico fue dispuesta con evidente mala fe, consciente del daño que hace a la industria turística. Se trata de una competencia desleal, de la que se espera que no se hagan eco otros destinos.

El Nacional

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