Aunque ha trascendido que su mediación en la crisis de la Junta Central Electoral (JCE) no es pasiva, puede que tenga que emplearse más a fondo para conseguir una rápida salida al conflicto que ha motivado su intervención. El tiempo apremia y hasta ahora los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD) no han dado señales de avenencia para desatar el nudo en torno al centro de cómputos de la JCE. Más bien parecen enroscados en sus posiciones. Gracias a su mediación un conflicto similar que surgió para las elecciones de 2004 se zanjó con la designación de un administrador general de informática, que fue el renunciante Miguel Angel García. Los informes dan cuenta de que ha planteado en esta ocasión la misma fórmula, e incluso ha sugerido nombres. Pero el PLD está renuente a que se sustituya a Franklin Frías como jefe del departamento. Y como el PRD insiste en que cualquier solución pasa por la destitución de Frías, monseñor Agripino Núñez Collado tendrá que buscar la fórmula.

