No hay forma de describir el sobrecogedor suceso de una niñera dominicana que presuntamente mató a cuchilladas a dos niños de dos y seis años y que luego se infringió heridas a sí misma en el apartamento de un edificio ubicado en un exclusivo sector de Manhattan, Nueva York. Joselyn Ortega, de 50 años, era una trabajadora que gozaba de gran confianza y aprecio de Marina Krim, madre de Lucía y Leo, los niños que murieron acuchillados en el baño de la casa.
La Policía de Nueva York todavía carece del menor indicio sobre las posibles razones que indujeron a la señora Joselyn a cometer el doble crimen y luego intentar suicidarse, por lo que los investigadores aguardan la posibilidad de que sobreviva a las heridas que se infringió y que motivaron su internamiento en el hospital Presbiteriano del Alto Manhattan. La tragedia ha conmocionado al lujoso barrio de Upper West Side donde vivían los niños con su madre, que fue la que localizó a los cuerpos de sus vástagos y al lado a la niñera en estado agónico. Por tratarse la presunta homicida de una mujer de origen dominicano, el gentilicio nacional estará presente en todas las noticias que se divulguen en torno a esta triste historia.

