A la vergüenza de importar azúcar, aún sea en el marco de acuerdos comerciales, se ha agregado el riesgo que implica la posibilidad de que pueda estar contaminada. La directora de Pro Consumidor, Altagracia Paulino, que nunca ha abandonado a los usuarios, ha sacado la cara al retirar del mercado unas 14 mil toneladas del azúcar con arena importada desde Brasil. No quedaba más que incautarla. Pero el lío ha motivado que varias organizaciones hayan formulado una petición con mucho sentido para proteger a los consumidores: que se prohíba la importación de azúcar al granel. La solicitud, digna de ponderarse, la basan en que en esas condiciones el producto es más propenso a mezclarse con arena y muchas otras partículas. Esa puede ser una salida, aunque lo ideal fuera volver a los tiempos en que no había necesidad de importar ni siquiera un solo grano del dulce para suplir la demanda interna. No importa que las importaciones se hagan con la mayor transparencia. De lo que se trata es de garantizar la salud de la población con una medida sensata.

