Ante la presión de millones de ciudadanos agobiados por el cúmulo de basura que afecta al Distrito Nacional y municipios adyacentes, el alcalde de Santo Domingo Norte, quien se adjudicó la administración del maltrecho vertedero Duquesa, ha aceptado convocar a una especie de cumbre entre ejecutivos edilicios a los fines de procurar una solución a un problema que ya alcanza categoría de alarma sanitaria. Mientras los síndicos de los ayuntamientos de la capital, Santo Domingo Este, Norte, Oeste y Los Alcarrizos, intentarán conciliar algún acuerdo de tipo económico en torno a la operación de Duquesa, los munícipes no tienen mucha esperanza de que el calvario culmine, porque ese vertedero virtualmente está inhábil para operar a causa del deterioro de la carretera de acceso degradada a un lodazal sobre el cual se hunden camiones y volquetas que acuden a verter desechos sólidos. Hace tiempo que ese problema sanitario rebasó el ámbito de los gobiernos municipales sumergidos en tratativas en torno al control y disfrute de los beneficios económicos que se derivan de su operación, como si la salud de la gente y el ornato de los municipios valdrían menos que un cacahuate.
