Si se firma un acuerdo comercial con Haití que permita la reanudación de las exportaciones de huevos y pollos, habrá que hacerle su reconocimiento al ministro de Agricultura, Luis Ramón Rodríguez. Aunque en principio incurriera en algún tipo de devaneo al minimizar la crisis, en los últimos tiempos ha sido portavoz de una de las posiciones más sensatas sobre la veda haitiana a los productos nacionales.
Antes que la aventura de salir a explorar nuevos mercados, Rodríguez se inclinó por la negociación que, al parecer, ha desembocado en un acuerdo para formalizar el intercambio comercial. Por los términos, al Gobierno dominicano no le quedó más que aceptar condiciones como el pago de aranceles, controles sanitarios y otras que exigen los haitianos.
El propio Rodríguez reconoció que los requisitos que ha puesto Haití para levantar la veda contra los productos criollos se enmarcan dentro de las condiciones que norman la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero es significativo que se inclinara por la negociación antes que por la confrontación o el desprecio al mercado haitiano.
