Control
El superintendente de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril), Fernando Caamaño, ha evidenciado que las dificultades del Sistema de Seguridad Social, al menos en lo que respecta a provisión y contratación de servicios, son más conflictivas de lo que podían suponerse. Eso de sugerir que el Estado controle las operaciones y la participación de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) no deja duda sobre la dimensión de los problemas.
Su único reparo para que el Estado intervenga el sistema son las presiones “políticas y sociales” de diversos sectores y particularmente de “grupos de intereses”.
Pero para Caamaño la oposición tampoco es un gran problema, porque “el rol del sistema provisional, que es fundamental, ya está en peligro por las presiones enormes que se reciben del lado de la provisión de los servicios”. Lo confuso de su propuesta está en su nota de que con la intervención las ARS, que se ocupan de la contratación de servicios, procedimientos y medicamentos, no tienen por qué desaparecer como prestadoras de servicios. O sea, que los controles serían solo parciales y no absolutos.

