Razonable
El ministro de Agricultura, Luis Ramón Rodríguez, ha hablado con la verdad en las manos sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta). Antes que satanizarlo, Rodríguez ha planteado la necesidad de un pacto público-privado del agropecuario como ruta para alcanzar la competitividad y el bienestar de los productores y sus familiares.
Tras reconocer que el acuerdo comercial es un serio compromiso para los países signatarios, Rodríguez salió al paso a las quejas al considerar que todavía se estaba a tiempo de tomar las medidas para diversificar la producción agrícola.
Los productores no tienen más que tomarle la palabra y abocarse a la discusión del pacto que ha planteado con todas las cartas sobre la mesa. Porque es más que tiempo de dejar atrás las quejas, vislumbrar las oportunidades y emprender las acciones necesarias para potencializar las capacidades del aparato productivo. A través del pacto se puede articular una política para priorizar el desarrollo del sistema agropecuario sobre la base de las necesidades más perentorias.

