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PRIMERA FILA

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Como se había anunciado, el nuncio de su Santidad, Judes Thaddeus Okolo, pasó la Nochebuena y ofició la misa del Gallo en la iglesia Santo Cura de Ars, de Capotillo. En la populosa barriada, donde dijo sentirse a gusto, compartió con los feligreses y cenó con religiosas haitianas después de la ceremonia con que la Iglesia católica conmemora el nacimiento de Jesús. Mientras el papa Francisco clamaba contra las guerras y reivindicaba la paz y el diálogo, su enviado alentaba a las familias a vivir en armonía y predicar la solidaridad.

Desde que pisó suelo dominicano, Okolo se ha identificado con el diálogo como instrumento para dirimir conflictos y construir espacios para la convivencia pacífica. No hay que hacer el menor ejercicio para descifrar el mensaje de que su compromiso es con quienes sufren, los más necesitados. Al estar en Haití y ser de origen africano, el Nuncio conoce a fondo el impacto de la pobreza. Su gesto puede ser un auspicioso debut de un religioso que no ha tardado en exhibir sus nobles credenciales en un momento en que la nación requiere la mayor ecuanimidad de sus líderes.

El Nacional

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