Página Dos

PRIMERA FILA

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Mensaje

El Gobierno envía una clara señal al recordar que están prohibidas por un decreto las deportaciones de haitianos ilegales hasta tanto concluya el diálogo con autoridades de la vecina nación en torno a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad. No solo las desautoriza, sino que la advertencia representa un guiño a la comunidad internacional.

Más aún al darse en medio de versiones de que se contempla una ley especial para mitigar el impacto del fallo, sin desacatar su ejecución. Antes que pasajera, poner sobre el tapete el decreto ha sido una salida oportuna, sin necesidad de muchas vueltas, que mejora la imagen del presidente Danilo Medina frente a la comunidad internacional, aunque las deportaciones de ilegales no fueran cuestionadas ni estuvieran en juego, al margen de los casos en que se incurriera en violación de los derechos humanos.

La percepción de odio y racismo contra inmigrantes o dominicanos de ascendencia haitiana puede reducirse a sectores particulares, pero sin la menor anuencia de las propias autoridades.

El Nacional

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