Presión
El pulso en torno a Loma Miranda no deja de tensarse. En lo que puede ser un cambio de estrategia que lo acerca a los argumentos de quienes objetan su explotación, el presidente de Falcondo, David Soares, ha garantizado una operación responsable, cumpliendo con los más altos estándares internacionales de calidad y sin afectar el medio ambiente ni los recursos naturales.
Soares no se circunscribe a los beneficios sociales que habían caracterizado el discurso de la empresa, sino que ha entrado a la escena ambiental en que se han atrincherado grupos ecologistas y otros sectores para rechazar la explotación de Loma Miranda.
Tras defender la viabilidad de la explotación, el consorcio dijo que no solo se comprometía a la reforestación inmediata de las áreas minadas, sino que ha convocado al Gobierno, la sociedad civil y las comunidades a monitorear todo el proceso. Por ahora lo único que se advierte es que la suerte está echada y que, a fin de cuentas, habrá que tomar, como advirtió el Ministerio de Medio Ambiente, la decisión que más convenga a los intereses nacionales.

