Confesión
Temístocles Montás, actual ministro de Economía y dirigente histórico del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ofrece un valioso ejemplo al sustentar sus aspiraciones presidenciales en un programa de gobierno. No es lo que se estila. Pero lo que más llama la atención es la sinceridad que caracteriza el proyecto.
“Nuestro país sigue siendo hoy”, señala, “ fundamentalmente pobre, como era cuando se produjo la desaparición de la dictadura de Trujillo”. Un reconocimiento que causa sorpresa, pues no ha sido el discurso de su partido. Antes que insistir en un modelo basado en el nocivo clientelismo, Montás habla de recuperar el ejercicio a través de la ética y la transparencia.
“En buena medida”, aduce, “los problemas que aquejan actualmente a nuestra sociedad están asociados a que la política ha sido desvirtuada”. Y en la generalidad de los casos –agrega- a que la ética política ha sido corrompida. Se esté de acuerdo o en desacuerdo con su contenido el programa ha sido un gran paso para reorientar el debate político.

