Fórmula
Por las características socioculturales de este país, son muy auspiciosos programas como las visitas sorpresas que ejecuta el presidente Danilo Medina para estimular la producción y contacto con sectores que carecen de voz. Los beneficiados con financiamientos, tradicionalmente marginados y víctimas del burocratismo, se han sentido amparados por el Gobierno.
Reparos que se puedan tener sobre las “visitas sorpresas” chocan con una realidad cultural y una debilidad institucional, que en modo alguno se pueden pasar por alto: el peso del “Presidencialismo”.
Los resultados han sido elocuentes. Según el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, en 70 visitas se han invertido más de 11 mil millones de pesos y se han asumido 451 compromisos, de los cuales 251 son de tipo productivo y otros 200 unitarios, que son ejecutados por diferentes instancias públicas.
En aras de la transparencia, por un lado, y como todavía se puede sacar más provecho, por el otro, es saludable el acuerdo con las Naciones Unidas para evaluar un programa que para amplios sectores ha sido una bendición.

