Amistad
Al reanudarse el diálogo bilateral con Haití, el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, ha tocado una fibra muy sensible en la historia de desencuentros que han jalonado las relaciones entre los dos países. Por más que hayan mejorado últimamente los vínculos entre las naciones, para Montalvo serían todavía saludables si se desterraran los odios sembrados por las élites entre dominicanos y haitianos.
El discurso apunta hacia los sectores que han estimulado y sacado provecho de los conflictos que han obstaculizado unas relaciones más armoniosas y convenientes para los dos pueblos. Y lo cierto es que cualquier incidente, por más insignificante que sea, suele adquirir grandes dimensiones y convertirse en piedra de discordia por el combustible que arrojan las élites a que alude el funcionario.
El llamado con que se inició la nueva ronda de diálogo entre haitianos y dominicanos es un auspicioso punto de partida para consolidar vínculos culturales, comerciales, diplomáticos e históricos que se necesitan para mejorar las condiciones de vida de vecinos condenados a entenderse.

