Confusión
La presidenta de la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán, goza de mucha reputación como una magistrada independiente, competente y honrada. Las ambigüedades propias de quienes quieren estar bien con Dios y con el Diablo no han formado parte de su trayectoria. Se le reconoce como una jueza vertical, que por sus cualidades honra el sistema judicial. Pero no ha evitado crear confusión con su declaración de que el juez penal necesita gozar de una fuerte independencia interna y externa para administrar una justicia que beneficie al prevenido y a la sociedad.
Es obvio que tiene que ser así y de ahí la intriga. ¿Es que acaso los jueces penales de República Dominicana no gozan de esa independencia que ha planteado para administrar justicia con equidad? Cualquiera piensa que no, pero debe ser ella quien despeje la interrogante en torno a una de las condiciones fundamentales de un sistema que se define igual para todos. De todas formas, las autoridades deben tomar nota de una razonable inquietud.

