Ejemplo
El ministro de Deportes, Jaime David Fernández Mirabal, vuelve a ofrecer otro ejemplo de institucionalidad, digno de reconocer, al advertir que no entregará recursos a las federaciones que no cumplan con la rendición de cuentas. Ese soporte al deporte representa para el Estado una erogación anual de unos 400 millones de pesos, que las federaciones no pueden gastar a diestra y siniestra sin dar cuenta de sus operaciones. Es obvio que los informes financieros tienen que ser analizados rigurosamente, sobre todo en los casos que haya habido demora.
Fernández Mirabal no hace más que ajustarse a la ley –o de lo contrario establecer un mecanismo de transparencia- para que las federaciones, que por aquí abundan al por mayor y detalle, cumplan con un requisito fundamental.
Con la decisión el ministro de Deportes, que ha establecido orden en la cartera, se gana el respeto de la opinión pública. Los recursos públicos no pueden ser dilapidados, sino escrupulosamente administrados, con la consiguiente rendición de cuentas al contribuyente.

