Desafío
Al ser juramentada como presidenta del Senado, Cristina Lizardo, de la provincia Santo Domingo, se ha comprometido con la defensa de los derechos de la mujer. Si bien su discurso feminista no guarda relación con iniciativas contra la violencia de género, no por ello el compromiso deja de ser alentador. Solo la encrespada ola de feminicidios, que en lo que va de año ha cobrado la vida de más de 100 mujeres, desafía las credenciales con que Lizardo asumió la presidencia del Senado.
Cierto es que en la Cámara Alta no representa a ningún género en particular es mucho lo que puede hacer con iniciativas reales que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Si no lo hizo cuando era vicepresidenta y por demás una legisladora mejor remunerada por los ingresos del barrilito, con mucha influencia en el Poder Ejecutivo, puede hacerlo ahora, incluso hasta para reivindicarse, desde la presidencia.
La seguridad y el bienestar de la mujer son también la seguridad y el bienestar de la familia. Ese es su desafío. Ni más ni menos.

