La huelga de hambre que hace 13 días iniciaron ex combatientes constitucionalistas ha evidenciado a una sociedad indiferente e indolente frente al drama de gente que se jugó la vida a favor del sistema institucional. Quizás por falta de nombres y apellidos no han encontrado los huelguistas que en su momento supieron sacar la cara por la patria esa solidaridad que caracterizaba al dominicano. La salud de los ex combatientes, que se jugaron la vida en las trincheras y no en los medios ni a través de narraciones, se deteriora progresivamente a causa del ayuno que mantienen en su local de la calle Yolanda Guzmán 125, de María Auxiliadora. Con contadas excepciones a nadie ha parecido importarle la suerte de ex combatientes que piden al presidente Leonel Fernández cumplir la promesa de pensionarlos que les habría formulado durante el proceso electoral. Ojalá que no tenga que ocurrir una desgracia para que la sociedad reaccione en torno al drama de los ex combatientes.

