Botín
Emilio Botín, quien falleció ayer a los 79 años de un ataque al corazón, no alardeaba de sus aportes, pero se le reconocía y respetaba como uno de los banqueros más influyentes de España y el mundo. Era presidente del Banco de Santander, que opera en República Dominicana.
Entre las muchas cualidades de Botín se destaca la visión y coraje que lo llevaron a convertir el Santander en el banco más importante de España y en uno de los más sólidos de Europa y América Latina.
Su inteligencia y olfato lo hacían vislumbrar oportunidades para inversión donde sus asesores técnicos veían riesgos. Además de las habilidades para el negocio bancario, a Botín se le reconoce y admira por el mecenazgo con el mundo de la filosofía, el arte y la educación. Su contribución con el desarrollo de la sociedad española, que hoy lamenta profundamente su deceso, más mucho más allá de tales contribuciones. Con su sorpresiva muerte, España y el mundo pierden no solo a un banquero universal, como solía definirse, sino a un auténtico propulsor del desarrollo social.

