Sorpresa
De los cambios introducidos por el presidente Danilo Medina, el que mayor sorpresa genera ha sido la designación del arquitecto Andrés Navarro en la Cancillería. Por ningún lado daba ni sonaba que un joven sin una dilatada carrera política ni presencia mediática podía ser encargado de una cartera tan preeminente como conflictiva.
Por más preparación y talento que haya demostrado. Navarro, quien tras renunciar como secretario general del Ayuntamiento del Distrito Nacional pasó al Ministerio de Obras Públicas como jefe de un recién creado gabinete, tendrá que lidiar con grandes desafíos.
Su designación podría ser no solo una apuesta del Presidente por la juventud y la capacidad, sino el punto de partida para adecentar y rescatar el servicio exterior. Son muchas las críticas que se han formulado por el elevado número de botellas en la cartera que hasta ahora había estado en manos del dirigente reformista Carlos Morales Troncoso. Las demás remociones carecen de trascendencia y algunas se veían venir, como las de las Superintendencias de Bancos y de Pensiones.

