Aunque un viejo aforismo aconseja que del muerto todo menos lo malo, el senador Wilton Guerrero (PLD-Peravia) insiste en contradecir al presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Rolando Rosado Mateo, al rechazar su criterio de que el capitán Antonio Leyba Pérez, quien pereció al estrellarse en Constanza una avioneta cargada de drogas, fue un héroe que murió como soldado. Guerrero afirma que Leyba Pérez llegó a acumular fortuna por más de dos mil millones de pesos a través de lo que definió como incontables viajes en avionetas cargadas de drogas. El general Rosado Mateo ha dicho que ese oficial participaba como agente encubierto en una operación antidrogas cuando se produjo el accidente, por lo que en su opinión murió como un soldado. El senador peledeista ha denunciado que el capitán Leyba Pérez era un protegido de las altas instancias de la DNCD y que además estaba asignado a un alto oficial, que no identificó. Lo mejor sería que el Ministerio Publico acepte el pedido del senador Guerrero, de investigar todo lo relacionado con ese caso para comprobar o descartar la versión de que el oficial fallecido era un héroe o villano, porque no se trata de pleito entre comadres, sino de una delicada contradicción entre el jefe de la DNCD y un senador de la Republica.

