Sin duda
Si por casualidad había algún resquicio de duda en la investigación de la compra de los Súper Tucano, el embajador de Estados Unidos, James W. Brewster, se ha ocupado de despejarlo al confirmar el rastreo de la operación. De hecho, ha sido gracias al Departamento de Justicia que el Gobierno brasileño ha podido querellarse contra los empleados de la compañía Embraer que habrían pagado los 3.5 millones de dólares en soborno para que se aprobara el polémico financiamiento.
“Todo lo que ustedes han leído en la prensa es verdad”, afirmó Brewster, quien aclaró, empero, que no podía adelantar detalles para no entorpecer la investigación.
En el escándalo se menciona al coronel Carlos Piccini Núñez, quien era encargado de proyectos especiales de la Fuerza Aérea cuando se efectuó la operación, como la persona que había recibido el soborno pagado por la firma brasileña para que se aprobara el préstamo por 93.6 millones de dólares para comprar los aviones.
También se involucra a un senador, cuyo nombre no es revelado en el expediente, pero que en la calle es un secreto a voces.

