El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, debe ser el primero en tomar en cuenta los resultados del estudio que divulgó sobre las causas de la delincuencia juvenil. Siempre, por supuesto, que los considere fiables.
La evaluación, que corrió a cargo de la propia Procuraduría y de la Universidad Iberoamericana (Unibe), encontró que la falta de empleo, de un sistema educativo más inclusivo y la carencia de oportunidades para los adolescentes figuran entre los principales factores de riesgos asociados a la delincuencia juvenil.
A los factores se suman, según el estudio denominado “Autopercepción de factores causales de la delincuencia de adolescentes en conflictos con la ley”, la ausencia y falta de supervisión de los padres, lo que incide en el inicio temprano de los jóvenes en el consumo de alcohol, tabaco y drogas. Ya que tiene otro diagnóstico en sus manos, entonces lo que procede es actuar para enfrentar una delincuencia juvenil que de un tiempo a esta parte se ha tornado alarmante. Sin pérdida de tiempo.

