Sin cuota
La cuota de recuperación, cuya eliminación se ha citado en la crisis que gravita sobre el sistema penitenciario, es un asunto del pasado. La ministra de Salud Pública, Altagracia Guzmán Marcelino, ha reiterado que los pacientes no tendrán que pagar por un servicio que el Estado está obligado a proporcionarles.
La verdad es que con la deficiencia gerencial que se ha detectado en varios centros es un crimen cobrar por el servicio, por demás de tan mala calidad, que se ofrecen a los más necesitados.
Con mejor administración y la supresión del botellerío que se ha detectado en varios centros de salud la cuota de recuperación sería un atropello. Como conocedora a fondo del sistema, Guzmán Marcelino, con bien ganada fama de trabajadora y sensibilidad social, sabe que el importe nada tiene que ver con el descalabro de los servicios ni el deterioro de los hospitales.
Y como prueba de ello ha reconocido la necesidad de optimizar los recursos para mejorar las condiciones de los centros médicos y por ende las atenciones a los pacientes.

