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Las indelicadezas e inobservancias con que la presidenta de la Cámara de Cuentas ha calificado irregularidades administrativas sustentan el pacto por la transparencia y contra la impunidad que ha planteado el precandidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader. Es tiempo de que el liderazgo político, tan desacreditado como está precisamente a causa de la corrupción, se comprometa, de la misma manera que lo hizo en torno al cumplimiento de la ley que asigna un 4% del Presupuesto a Educación, a combatir la impunidad.
Ese pacto tiene que implicar la real independencia del Ministerio Público y la creación, como existe en muchos países, de una fiscalía anticorrupción.
Por más leyes que existan sobre la transparencia y contra la impunidad, si no hay un compromiso como el planteado por Abinader, en la práctica no serán más que letras muertas a causa de los intereses políticos. Los avances que se han experimentado en los últimos tiempos son notorios. Pero el campo institucional todavía renquea.

