¡Salud!
Bien merece un brindis la decisión del Ministerio de Salud Pública de sustituir el paternalismo por programas más sensatos y a tono con sus funciones. Los 20 millones de pesos que se destinaban mensualmente para regalar ataúdes, colchones y otros artículos a través de un cuestionado plan social, serán utilizados para satisfacer las necesidades de los pacientes.
La titular de la cartera, Altagracia Guzmán Marcelino, ha dado en el blanco con la conclusión a que ha llegado la reingeniería que se practicó a los programas de medicamentos de alto costo. La decisión indica que las limitaciones muchas veces de las instituciones no son por falta de recursos, sino de racionalidad.Hay que partir, en primer lugar, de que la medicina es preventiva, y, en segundo, que no se puede dejar que una persona muera por falta de atenciones, para regalarle el ataúd. Todo el que ha padecido hasta de una simple gripe sabe que los precios de la medicina son prohibitivos. Y en algunos casos infartantes. Por supuesto, todavía es mucho lo que se necesita para mejorar el sistema de salud. Que no se olvide.

