Ejemplo
A 40 años que se cumplen hoy de su alevoso asesinato, la figura de Orlando Martínez se afianza como ejemplo de un periodismo responsable, comprometido con los mejores intereses de la nación. No era dueño de la verdad ni tenían por qué compartirse sus puntos de vista, pero sí es válido reconocer su integridad profesional. Orlando, quien era director de la revista ¡Ahora! y columnista de El Nacional fue víctima de esa intolerancia que, desgraciadamente, no acaba de extinguirse.
En una época en que las libertades eran precarias y en que bandas parapoliciales enlutaban y aterrorizaban al país, Orlando hizo gala de un valor encomiable. Hoy, no propiamente como resultado de las libertades, sino de la descomposición que tiene en la corrupción uno de sus principales componentes, el periodismo por aquí ha tomado otro rumbo.
En lugar de principios se responde a intereses, sean políticos o económicos. Desde el fatídico 17 de marzo de 1975 cuando fue abatido en la Cristóbal de Llerena con Alma Máter, Orlando se ha consolidado como mártir de la libertad de expresión

