Atención
El impacto de la sequía en la producción agrícola no es para lamentos ni excusas, sino para que se contemplen acciones que en un futuro reduzcan los daños al mínimo. Pero también, como ha planteado el vicepresidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), se utilice con más criterio un recurso tan valioso como el agua de riego.
Los efectos dan la razón a Osmar Benítez en cuanto a que no se ha puesto atención a los problemas del líquido, a pesar de las frecuentes sequías que también afectan el abastecimiento de los acueductos y el uso industrial. Siempre que hay escasez la gente pone el grito al cielo y las autoridades recurren a los consabidos programas de emergencia.
Pero esa no es la solución a un problema que se repite cada año. Debe prestarse atención a propuestas como la de Benítez en el sentido de que a través del Banco Central se ejecute una política de créditos para financiar a 10 años mínimos el cambio de modelo en el uso del agua en la agricultura. Eso es para pasar de riego por gravedad e inundación a presurizado. Que se estudie.

