Alta tensión
Si el embajador haitiano fue cancelado por no defender apropiadamente a su país en medio de la crisis migratoria la decisión expone el nivel alcanzado por las hostilidades a ambos lados de la isla. Puede que el caso de Daniel Supplice, que coloca al borde de la ruptura las relaciones entre los dos vecinos, sea la evidencia más concreta de una hipersensibilidad que en nada ayuda a encontrar una salida a la confrontación por los canales diplomáticos.
El lenguaje que se utiliza y las acciones que se toman distan mucho de las normas más aconsejables para dirimir los diferendos. Tal vez parece como si ambas naciones estuvieran en pie de guerra. Hasta ahora Supllice se había manejado con mucha moderación sobre los conflictos domínico-haitianos, pero extraña que su Gobierno entendiera que tenía que ser más agresivo.
Al parecer al diplomático, cercano colaborador del presidente Michel Martelly, tampoco se le perdonó que cuestionara la falta de apoyo de su Gobierno al Programa de Identificación y Documentación de sus nacionales en este país. No es para tanto.

