Oleada
Asaltos como el que costó la vida a un hacendado en Puerto Plata son los que niegan la tesis de la paranoia o la percepción que ocasionalmente se quiere enarbolar sobre la criminalidad y la inseguridad ciudadana. Rubén Almonte, de 50 años, quien fue acribillado de cuatro balazos por hombres vestidos de policías, fue interceptado en el sector La Vigía cuando se dirigía en un camión desde el paraje Las Tres Canas, donde residía, a Montellano.
Los asaltantes lo despojaron de una pistola y una indeterminada suma de dinero con la que realizaría transacciones de compra y venta de leche. La captura de los asaltantes, que siempre representa un alivio para la ciudadanía, podrá ser cuestión de horas.
Pero ha de tenerse muy en cuenta que hay que trabajar en la eliminación de las causas que generan la incertidumbre, sin focalizarla solo en un problema de percepción. Es posible que la ciudadanía esté más alarmada de la cuenta, pero no por razones subjetivas, sino objetivas. Crímenes como el de Almonte son muy elocuentes, sin que nadie se llame a engaño.

