Acorralado
Después de su renuncia esta madrugada, el futuro del expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, acorralado por un escándalo de corrupción, es incierto. Tras ser desaforado para que la Justicia pueda investigarlo por su presunta participación en una red conocida como “La Línea”, a Pérez Molina se le impuso impedimento de salida, y al momento de su dimisión su vivienda estaba vigilada por policías al servicio de la Procuraduría de su país.
Aunque ha insistido en su inocencia, no pudo ser mayor la afrenta contra el entonces gobernante, con el agravante de que, previamente, la vicepresidenta Roxana Baldetti había tenido que renunciar y guarda prisión por el mismo escándalo.
Pérez Molina renunció arrastrado por la tormenta y su vocero dijo que lo hizo con el propósito de facilitar la investigación. El de Guatemala se ha convertido en el escándalo de corrupción más sonoro en la región, superando el vendaval de Petrobras, por el cual están presos en Brasil los presidentes de Odebrecht y Andrade Gutiérrez e influyentes líderes políticos.

