Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Conmoción
El cadáver de un niño sirio de tres años cargado por un rescatista en una playa de Turquía simboliza el horror de las emigraciones a las costas europeas. La cruda imagen, que forma parte del álbum del oprobio, constituye el llamado más doloroso a la conciencia de las grandes potencias sobre el drama de las emigraciones.

Aylan Kurdi, el nombre del chico, otro hermanito de cinco años y su madre que también murieron en las costas, forman parte de los miles y miles de africanos y residentes en el Medio Oriente que han perecido huyendo de las guerras y la pobreza en sus países.

Sacudida por las tragedias, una diputada inglesa advirtió que cuando hay gente que se asfixia en camiones y llegan cuerpos de niños a las costas, la hora es para actuar.

El caso de Aylan, su hermanito y su madre se suma a cientos de defunciones en las más horribles condiciones. Es obvio que la indiferencia ni la evasión pueden ser la respuesta frente a dramas tan conmovedores como el que representa el caso de Aylan. ¿O tiene que ocurrir algo todavía más devastador?

El Nacional

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