Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La reverencia que cada 21 de enero se rinde  a la virgen de La Altagracia ratifica la fe y advocación en la protectora de la nación. El desplazamiento de miles de peregrinos para participar en las ofrendas en la basílica de Higüey es una vieja tradición que sintetiza una de las muestras más concretas del sentimiento religioso. Muchos van a orarle para que los  ayude a superar algún problema de salud ,  que les ilumine los caminos o a agradecerle algún logro que atribuyen a sus poderes espirituales. Es tan fuerte la fe en la protectora religiosa que hay quienes incurren en los más variados sacrificios, como recorrer cientos de kilómetros a pie o a lomo de algún animal para venerar el santuario de la protectora en la basílica de Higüey. Pero a pesar de las manifestaciones religiosas la fecha sirve para reflexionar sobre las necesidades de una amplia gama de la población y las medidas para enfrentarlas. Se trata de una ocasión oportuna para que quienes tienen las riendas de la nación valoren el sacrificio cristiano en favor de sus semejantes. Amén.

El Nacional

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