Suspicaz
Merece que se aclare, sobre todo por la sospecha a que se presta, la razón de los 3.3 millones de pesos en bonos que habría invertido la Contraloría General de la República en mayo.
La operación, como se sabe, está muy lejos de las atribuciones de un organismo técnico, que está para velar por el buen uso de los recursos. La compra de 3,300 bonos de mil pesos que según el colega Hoy realizó la Contraloría en el mes de las elecciones despierta muchas suspicacias. Para colmo tampoco fue la única operación. Durante el mes la Contraloría gastó 5,449.300 en compras menores, además de disponer de 770 mil pesos en asignación de combustibles.
No deja de llamar la atención que a medida que se acercaba el día de las votaciones la Contraloría fue incrementando sus gastos por concepto de compras. En enero apenas se gastaron 2,386,000 pesos, pero en febrero se elevaron a 4,260,587. El contralor Rafael Germosén tiene que aclarar la razón de los bonos, destinados para Casa Cuesta, y las compras de una entidad que está para fiscalizar el manejo de los recursos públicos.

