Si la comisión de expertos designada para asesor al Congreo en torno a las funciones del Tribunal Constitucional llegó a un consenso, entonces el tranque sobre la legislación puede darse por superado. Siempre, por supuesto, que ahora al Congreso no se le ocurra reivindicar la independencia que hipotecó desde que aceptó la junta seleccionada por el Poder Ejecutivo. Eduardo Jorge Prats, uno de los miembros de la comisión, declaró que todos están de acuerdo en que el Tribunal Constitucional puede revisar las sentencias de la Suprema Corte. Ese es el punto que ha atascado la aprobación de la ley orgánica del Tribunal Constitucional. Ante la advertencia del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, de que la revisión de las sentencias de esa instancia crearía un caos jurídico, el Senado modificó el alcance del proyecto. Sin embargo, por falta de la mayoría necesaria el Gobierno no pudo conseguir que la Cámara de Diputados refrendara la modificación al Tribunal. El consenso de que se ha dado cuenta marca el fin del conflicto.

