El procurador general de la República ha solicitado al Comité Nacional contra Lavados de Activos que deje sin efecto la subasta de 28 relojes que pertenecían al capo José David Figueroa Agosto porque algunas de esas piezas fueron adquiridas por personas vinculadas al proceso judicial contra lavado. Si no fuera porque ocurre en República Dominicana, donde al peso le llaman tolete y chepa a la casualidad, se diría que la denuncia hecha por el doctor Radhamés Jiménez Pena cae en el terreno de lo imposible. Se señala a Miledys Aybar, hija del jurista Luis Aybar, quien ostentó la defensa del coacusado Eddy Brito, como una de los compradores de esos relojes. Falta determinar si alguna ley prohíbe a familiares de intervinientes en proceso judicial incoado contra Figueroa Agosto y compartes, adquirir bienes muebles o inmuebles adjudicados a esos justiciables. El reclamo del procurador para que esa subasta sea declarada nula abre compuertas a la especulación sobre cuál ha sido el destino de torres, apartamentos, residencias, fincas, autos, joyas y otros bienes incautados a narcotraficantes o por vía de la ley de lavado de activos. Ojalá que la solicitud del doctor Jiménez Peña sirva para abrir esa caja de Pandora.

